Cuando pensamos en el Palacio Real de Madrid solemos imaginar mármoles, grandes salones y obras de arte. Sin embargo, pocos saben que entre los materiales empleados para levantar uno de los edificios más emblemáticos de España también hubo un pequeño pedazo de Torrejón de Ardoz.
Durante siglos, el municipio destacó por la calidad de sus arcillas y yesos, materias primas ideales para la fabricación de ladrillos y tejas. La tradición alfarera y tejar de Torrejón abastecía tanto las necesidades locales como las de otros municipios cercanos, convirtiendo esta actividad en un complemento importante para la economía agrícola de la villa.
El propio libro Torrejón de Ardoz: una historia viva recoge un dato tan sorprendente como desconocido: entre los materiales utilizados en la construcción del Palacio Real de Madrid se encontraban ladrillos y tejas fabricados en Torrejón de Ardoz. Este hecho demuestra el prestigio que alcanzaron los materiales elaborados en la localidad y la importancia que tuvieron las explotaciones de arcilla y yeso durante la Edad Moderna.
La abundancia de yeso en el término municipal favoreció el desarrollo de una industria dedicada a la producción de materiales de construcción. La fabricación de ladrillos y tejas era una actividad habitual y proporcionaba recursos tanto para las obras del propio municipio como para construcciones de mayor envergadura fuera de Torrejón.
Aunque la ciudad ha cambiado profundamente desde entonces, este episodio recuerda que el nombre de Torrejón ya estaba presente, de forma silenciosa, en algunas de las grandes obras de la historia de España.
La próxima vez que un vecino visite el Palacio Real quizá pueda contemplarlo desde una perspectiva diferente. Entre sus muros también hay un poco de la historia de Torrejón de Ardoz, una historia hecha de tierra, arcilla, esfuerzo y trabajo artesanal que ha permanecido casi olvidada con el paso de los siglos.
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