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Así era Torrejón de Ardoz hace más de 400 años: calles de tierra, jornaleros y una plaza que era el corazón del pueblo


Hoy Torrejón de Ardoz supera los 140.000 habitantes, cuenta con grandes avenidas, modernos equipamientos y es una de las ciudades más importantes del Corredor del Henares. Sin embargo, hace apenas cuatro siglos era una pequeña villa agrícola donde la vida transcurría a otro ritmo y en un espacio mucho más reducido.

Según las Relaciones Topográficas elaboradas por orden de Felipe II en 1575, Torrejón contaba entonces con unas 180 casas y alrededor de 220 vecinos. La localidad ya había conseguido el título de villa y disponía de jurisdicción propia. Entre sus principales edificios destacaban la iglesia de San Juan Evangelista, varias capillas, las ermitas de San Sebastián y Santa María del Rosario, además de dos pequeños hospitales destinados principalmente a atender a viajeros y personas de paso.

Un pueblo de jornaleros

El crecimiento de la población fue muy lento durante siglos. En 1780, según las Relaciones del Cardenal Lorenzana, Torrejón apenas alcanzaba los 500 vecinos. La mayoría eran jornaleros que vivían de las labores agrícolas y del campo.

Por aquel entonces la villa contaba con varias ermitas, dos modestos hospitales y la iglesia de San Juan Evangelista, cuya capilla mayor todavía estaba en construcción. Entre los edificios más destacados figuraban la conocida Casa de la Torre, propiedad del Conde de Catres de Valladolid, y la Casa Grande, antiguo edificio de los jesuitas que llegó a alojar al futuro rey Carlos IV durante sus visitas cinegéticas a la zona.

El centro de la vida estaba en la Plaza Mayor

La estructura urbana era muy sencilla. El principal eje de comunicación era el Camino Real que unía Madrid con Zaragoza. Cruzándolo de norte a sur se encontraba la calle de Enmedio, alrededor de la cual se distribuían el resto de las calles del municipio.

En el centro de todo se situaba la Plaza Mayor, verdadero corazón de la localidad. Allí se reunían los vecinos tras la misa dominical para conversar sobre la actualidad del pueblo, se celebraban las fiestas populares, los bailes y los festejos taurinos.

El resto del término municipal estaba ocupado por campos de cultivo y tierras de labor que constituían la base de la economía local.

Escuelas, taberna y cárcel

Un documento municipal de 1856 permite conocer mejor cómo era el Torrejón del siglo XIX. La villa disponía de una escuela de niños, otra de niñas, una taberna, una tienda-mercería, una carnicería que también funcionaba como matadero, la Casa Consistorial y una pequeña cárcel con tres calabozos.

Todos estos servicios se encontraban concentrados en un reducido espacio urbano, lo que facilitaba la vida diaria de los vecinos y convertía el centro del municipio en el principal punto de encuentro social.

Los primeros proyectos de modernización

A finales del siglo XIX comenzaron las primeras actuaciones urbanísticas de relevancia. En 1885 se redactó el proyecto del nuevo Matadero y Casa-Carnicería Municipal, considerado el proyecto arquitectónico más antiguo que se conserva en el Archivo Municipal de Torrejón de Ardoz.

El edificio se construyó en la calle Hospital, sobre los terrenos que había ocupado un antiguo hospital fundado en 1519 y que se encontraba en estado ruinoso. El presupuesto ascendió a 16.052 pesetas, una cantidad importante para la época.

Pocos años después, en 1894, el Ayuntamiento acometió la reforma de la cárcel municipal con una inversión de 538 pesetas, en una muestra de las primeras mejoras impulsadas por la administración local.

Aquella pequeña villa de jornaleros, calles estrechas y casas bajas apenas podía imaginar la transformación que viviría durante el siglo XX. Sin embargo, aquellos primeros proyectos municipales ya anunciaban el inicio de una modernización que acabaría convirtiendo a Torrejón de Ardoz en la gran ciudad que conocemos hoy.

  • Nota: Este artículo ha sido elaborado a partir de fuentes del Archivo municipal de Torrejón de Ardoz.

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