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Carlos Pérez Alonso: El motor de una vida dedicada a su ciudad y a su familia


En torno a 1979, en los albores de la democracia y en plena Transición, una breve noticia en un medio local recogía un llamativo gesto de mi padre: “Pérez Alonso dijo no”. Aquel titular resumía una decisión poco común. Invitado a formar parte de la candidatura que encabezaba el entonces presidente del Gobierno, D. Adolfo Suárez, mi padre agradeció la propuesta… y la rechazó.

Los cimientos de un carácter: del horno a África

Mi padre, Carlos Pérez Alonso nació el 4 de noviembre de 1935, justo antes de que el país se sumergiera en la sombra de la Guerra Civil. Creció en una Alcalá de tradiciones, en el seno de los “Capote”, una saga familiar que regentaba una panadería cerca de la Plaza de las Siete Esquinas. Su infancia fue la de un niño que aprendió pronto que la vida se amasa con esfuerzo. Tras estudiar en las Filipenses y en el Colegio San Ignacio de Loyola, su destino parecía encaminarse hacia la Facultad de Derecho, pero la vida le tenía preparado otro examen: la enfermedad de su padre, Gregorio, y el fallecimiento de dos de sus tíos le obligaron a colgar los libros para ponerse al frente de los negocios familiares de agricultura, transporte y panadería.

Fue en esa época cuando demostró que tenía, como solía decir, “un motor dentro”. No se limitó a mantener lo que había; innovó. Junto a su padre, impulsó una agrupación de los panaderos locales para fundar la primera gran panificadora de la zona, trayendo tecnología punta de la época. Pero el crecimiento se vio interrumpido por el deber, pues al cumplir los 21 años tuvo que partir hacia lo que entonces era el “temido” servicio militar, siendo destinado a África.

Aquel viaje a Ceuta para incorporarse al Regimiento 54 duró dos días y medio en tren hasta Algeciras, seguido de una movida travesía del Estrecho. Allí en África, mi padre no solo cumplió, sino que destacó, pasando por la Legión y alcanzando luego el grado de Alférez de Complemento. La disciplina y el liderazgo aprendidos tierras ceutíes y en el campamento de Montejaque forjaron al hombre que, poco después de licenciarse, tuvo que despedirse de su padre y asumir, ya de forma definitiva, el timón de la familia y la empresa con solo 24 años.

Autocarpe: más que un concesionario, una pasión

El transporte fue su siguiente campo de batalla. En una España donde comprar un camión requería licencias de importación, mi padre pasó de empezar con uno, junto con su hermano Goyo, a gestionar una flota de 12 camiones, trabajando con grandes empresas de la época, como FOGASA. Sin embargo, su mayor aventura empresarial comenzaría en 1968: No existiendo taller Renault donde llevar sus propios vehículos a reparar en la localidad complutense, decidió él mismo abrirlo, apostando por la marca del rombo. Así nació AUTOCARPE, Concesionario RENAULT & DACIA.

Bajo su liderazgo, Autocarpe no ha sido y es solo un negocio de venta de coches; es un ejemplo de excelencia. Los premios Renault Global Quality Award que recibió durante años son el testimonio de un hombre que se divertía trabajando y que exigía la misma pasión a su equipo. Hoy, con más de 160 empleados y presencia en Alcalá, Guadalajara, Torrejón y Rivas, el legado empresarial queda en buenas manos, pero su impronta de autónomo y emprendedor —el hombre que solo tuvo nómina durante la mili— sigue siendo el alma de la empresa.

El hombre público y el amor de su vida

Mi padre no entendía la prosperidad de su empresa sin la prosperidad de su ciudad. Entre 1973 y 1979, como concejal y teniente de alcalde, trabajó por Alcalá en una época en la que dedicarse a la política no era cuestión de beneficio, sino de servicio. Ahí quedan las obras que impulsó en la ciudad (incluyendo en la Plaza Cervantes), y fue parte del equipo que logró la reapertura de la Universidad de Alcalá en 1977, un hito que cambió para siempre el destino de la ciudad complutense.

Su vocación vertebradora le llevó a ser miembro fundador de casi todo lo que hoy da fuerza al Henares: desde la Asociación de Empresarios (AEDHE) hasta medios de comunicación como Henares 2000 o el Diario de Alcalá. Su compromiso social se extendió al Círculo de Contribuyentes, al Hospital de Antezana y a la Sociedad de Condueños, donde siempre aportó su «sentido común», ese que él comentaba que era “el menos común de los sentidos”.

Pero nada de esto habría tenido sentido sin mi madre, Ana María Gómez. Estuvieron casados 61 años, 9 meses y 7 días. Ella era su equilibrio y su equipo. Juntos formaron una familia de cinco hijos y doce nietos, y muchos amigos. Siempre recordaremos con una sonrisa la anécdota de cómo mi padre perseveró hasta lograr que mi madre le “dejara subir el escalón” del portal de la calle Mayor, o la de la «prueba de la rana» que dio negativa, para que apenas nueve meses después naciera mi hermana Ana. Mi padre siempre nos decía: “Lo mejor que os he podido dar, ha sido a vuestra madre”. Y al final de sus días, cuando le preguntamos qué quería poner en la corona funeraria para ella, nos dio otra enorme lección de amor: “Ana, has sido la razón de mi vida”.

Un legado de generosidad y familia

Si tuviera que destacar un rasgo de mi padre por encima de su éxito empresarial o sus reconocimientos, sería su generosidad. Y fue un hombre familiar en el sentido más amplio, incluyendo a hermanos, cuñados, primos, sobrinos, nietos y amigos en su círculo más próximo. Sus «píldoras de sabiduría», como aquel “o te aclimatas o te aclimueres”, “se pueden hacer negocios ahorrando centimillos o tirando durillos”, o su “el negocio es menor de edad”, son hoy parte de nuestro mapa de vida.

Mi padre, Carlos Pérez Alonso no pensó en qué diría de él la historia; prefirió vivir el presente con intensidad. Sin embargo, indudablemente, ha dejado su impronta en la historia de Alcalá y del Corredor del Henares. Se ha ido un hombre que dio trabajo a cientos de personas, que contribuyó a la Democracia y a vertebrar la Sociedad local desde primera línea, y que nos enseñó que el mayor éxito no es lo que acumulas, sino lo que dejas en las personas.

Papá, aquel «no» a Suárez en 1979 que te habría llevado, tal vez, por otros derroteros, fue el «sí» que le diste a todos los que tuvimos la suerte de caminar a tu lado. Descansa en paz, sabiendo que tu motor sigue encendido en cada uno de nosotros.

Fdo.:    Arturo PÉREZ GÓMEZ
Gerente Autocarpe Concesionario, S.L.
Hijo de D. Carlos PÉREZ ALONSO


Notas de vida y trayectoria

  • 1. VIDA MILITAR (1956 – 1959) en la que llegó a ser ALFÉREZ DE COMPLEMENTO 
  • 2. CONCEJAL Y TENIENTE ALCALDE en Ayuntamiento de Alcalá de Henares: ENTRE 1.973 Y 1.979 
  • 3. Empresario, fundador de AUTOCARPE, Concesionario RENAULT & DACIA, en 1968, y donde trabajó hasta que se jubiló con 75 años en 2010 
  • 4. MIEMBRO FUNDADOR DE AEDHE, habiendo desempeñado el cargo de VICEPRESIDENTE 
  • 5. MIEMBRO FUNDADOR DE AGRUPACIONAL NACIONAL DE CONCESIONARIOS RENAULT 
  • 6. MIEMBRO FUNDADOR DE LOS PERIÓDICOS HENARES 2000 Y DIARIO DE ALCALA 
  • 7. MIEMBRO DE LA CONFEDERACION DE EMPRESARIOS DE GUADALAJARA 
  • 8. MEDALLA DE ORO Y SOCIO DE HONOR DEL CIRCULO DE CONTRIBUYENTES DE ALCALA DE HENARES 
  • 9. CABALLERO de HONOR del CABILDO del HOSPITAL DE ANTEZANA 
  • 10. «Caballero Almogávar Paracaidista de Honor» 
  • 11. Es condueño de la «Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad» de Alcalá de Henares. 
  • 12. Ha sido presidente de varios Polígonos Industriales, como el Polígono AZQUE en Alcalá de Henares o del Polígono CABANILLAS II, en Cabanillas del Campo 
  • 13. Reconocimiento Institucional de la Escuela de Emprendimiento de la Universidad de Alcalá de Henares 2023

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