El artista Iván Correa ha presentado su proyecto expositivo titulado ‘Mitología perdida’, una muestra que reúne medio centenar de obras y que aspira a exhibirse en La Caja del Arte. La propuesta incluye una selección de dibujos y pinturas en las que el creador despliega su particular universo simbólico, así como una serie de actividades paralelas destinadas a acercar su trabajo al público.
Iván Correa (Madrid, 1987) es dibujante, pintor y fotógrafo, licenciado en Bellas Artes, con un Máster en Arte, Creación e Investigación por la Universidad Complutense de Madrid y un Máster en Formación del Profesorado (Artes Plásticas) por la Universidad de Alcalá. Su trayectoria incluye más de 50 exposiciones colectivas y diversas ferias de arte, entre las que destacan varias ediciones de la Feria Internacional de Arte Múltiple Contemporáneo ESTAMPA. De manera individual ha expuesto en diez ocasiones, algunas en salas de exposiciones relevantes de Alcalá de Henares como Santa María La Rica o La Casa de la Entrevista, así como en galerías de Madrid.

A lo largo de su carrera ha sido premiado en multitud de certámenes de fotografía, dibujo y pintura, entre los que sobresale el Premio Nacional de Pintura del Ministerio de Medio Ambiente. Su obra está presente en fundaciones, asociaciones y ayuntamientos de todo el país. Además, ha sido el primer artista de la historia en realizar su obra personal en directo en las salas del Museo Nacional del Prado, lugar donde actualmente trabaja como jefe de vigilancia nocturna. Compagina esta labor con la impartición de cursos de dibujo y el desarrollo de una original técnica denominada fumink, en la que mezcla la técnica surrealista del fumage (hollín sobre papel generado por el humo producido por una llama) con diversas formas de aplicar la tinta, como bolígrafos o esponjas.
Un lenguaje propio a través del fumage y la línea
Los dibujos y pinturas de Iván Correa invitan a reflexionar sobre los instintos, el inconsciente colectivo y el eterno conflicto entre naturaleza y civilización. La complejidad de sus últimas obras le permite enfrentarse a problemáticas conscientes e inconscientes, actuando en ciertas ocasiones de forma intuitiva. Correa busca crear imágenes místicas atemporales a través de una nueva mitología, forzando los límites de la existencia racional, donde los sueños cobran gran importancia. Su obra se nutre de inquietantes imágenes cargadas de una materia onírica rica y densa, a las que llega alcanzando estados alterados de consciencia.
En su trabajo la línea es esencial; su pasión por el dibujo y el detalle, junto con su peculiar y poco ortodoxa forma de aplicar la pintura, conforman un lenguaje propio y una técnica original. Al utilizar minuciosas tramas con bolígrafo en sus pinturas al óleo y puntas de metal para rayar el hollín en sus fumage, crea diferentes niveles de lectura y unas texturas apreciables a poca distancia. Si nos acercamos lo suficiente, podemos deleitarnos con una forma de modular la línea comparable a la técnica de los antiguos maestros del grabado.
En sus últimas obras Correa experimenta con la técnica del fumage, muy poco utilizada actualmente. Partiendo de una mancha de hollín poco controlada, generada acercando la llama de una vela en movimiento al papel, dibuja en negativo con diferentes utensilios como las tradicionales puntas de metal utilizadas en grabado calcográfico, plumas de pájaro, lápices goma o pinceles estropeados. Las formas que le sugieren las manchas aleatorias de hollín nunca son controladas de forma consciente, lo que hace de esta técnica un lenguaje adecuado para enfrentarse a su propio inconsciente. Después de interpretar las manchas, estas le sugieren diferentes elementos que van apareciendo tras un sutil trabajo de tramas de líneas producidas por un bisturí. El resultado es un minucioso trabajo rico en texturas al que no se podría llegar por ningún otro lenguaje artístico que no fuera esta poco conocida técnica que Correa está desarrollando.

Si nos adentramos en el mundo de este singular artista, experimentaremos un viaje lleno de imágenes surrealistas con una desconcertante arquitectura simbólica. Correa juega con la ambigüedad de la carne, la dualidad vida-muerte, lo estático y lo móvil; y crea una iconografía personal en la que la sensación de inquietud, misterio y tensión está muy presente. En la exposición se vería una sala dividida en cielo e infierno, con una enigmática obra justo en el centro del recorrido, ‘Memento mori’, que actuaría de nexo con todas las obras, rindiendo así un homenaje a los grandes pintores flamencos del Renacimiento que tanto han inspirado al artista.
En los últimos años, con un estilo más académico, desarrolla una serie inspirada en esculturas renacentistas y barrocas inmersas en paisajes que evocan los representados en las pinturas flamencas, como los de Joachim Patinir, en los que aparecen héroes inmersos en escenas de batalla postapocalípticas muy influenciadas por los grabados de Gustave Doré y por las criaturas representadas en la pintura gótica.
Actividades paralelas para acercar la obra al público
El proyecto expositivo contempla una serie de actividades paralelas diseñadas para facilitar la comprensión de la obra. Entre ellas se incluyen visitas guiadas a la exposición, en las que un día concreto a la semana el artista explicaría una por una cada obra y su proceso creativo, haciendo un recorrido guiado de una hora de duración en el que contestaría a todas las preguntas de los asistentes y mostraría su proceso creativo y técnica en directo.
Asimismo, el artista se compromete a impartir una conferencia sobre su extensa obra, fruto de quince años dedicados de forma profesional al arte. En ella se profundizaría de forma detallada en las diferentes series de grabados, dibujos y fotografías. Finalizada la conferencia, los asistentes dispondrán de un turno de preguntas. La duración aproximada de la conferencia sería de 90 minutos. Para su celebración se requieren medios como proyector, pantalla y una sala adecuada para dicho evento.

La muestra reuniría 50 obras, la mayoría de ellas ya enmarcadas. Entre las piezas destacadas se encuentran títulos como ‘La familia’, ‘La despedida’, ‘La llave’, ‘La caza’, ‘Memento Mori’, ‘Séptimo día de la creación’ y ‘La lanza’, realizadas con técnicas que combinan tinta, grafito, acuarela y óleo sobre papel, con formatos que van desde los 30×40 cm hasta los 100×70 cm, incluyendo obras circulares de hasta 70 cm de diámetro. Algunas de estas piezas, como ‘Memento Mori’, han sido trabajadas a lo largo de varios años, en concreto entre 2017 y 2024.
Para su montaje, el artista detalla los medios necesarios, que incluyen seis marcos de 50×70 cm, doce marcos de 30×40 cm, una pantalla de televisor opcional y vitrinas para exponer bocetos, también opcionales. Además, si es posible, se mostraría un vídeo del proceso creativo editado por el propio artista.
Iván Correa considera que sería positivo para Alcalá de Henares contar con una exposición en la que se muestra una técnica tan poco utilizada en el mundo actualmente y, además, contar con el artista para explicar su obra, su proceso creativo y sus diferentes técnicas en persona. La propuesta, por tanto, no solo exhibe un conjunto de obras, sino que ofrece una experiencia didáctica y participativa en torno al quehacer artístico.
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